Se nota cuando la empresa ya no puede vivir de avisos dispersos
- Las incidencias llegan por varios canales y nadie conserva el contexto completo
- Las mismas averías vuelven a aparecer sin una lectura clara de causa y frecuencia
- Se pierde tiempo decidiendo qué es urgente y qué puede esperar
- Usuarios, responsables y proveedores no comparten una misma visión del problema
- Hay soporte, pero no trazabilidad real ni seguimiento útil
- Los cambios en correo, red, puestos o acceso remoto se mezclan con incidencias del día a día
- La dirección necesita visibilidad mínima para saber dónde se va el tiempo técnico
- La empresa quiere dejar de trabajar en modo reacción continua